Santo Domingo, Por Julio César García. - La chispa, el talento y la ilusión de rozar el sueño de las Grandes Ligas se apoderaron del terreno en la cuarta entrega de la Amateur Scouting League (ASL). Este certamen, impulsado y organizado por la Major League Baseball (MLB), congregó a cerca de 900 prospectos pertenecientes a las diversas academias del Programa de Entrenadores de la MLB, todos impulsados por un mismo objetivo: mostrar su calidad y soñar con saltar al profesionalismo y consolidarse como estrellas de las Mayores.
El certamen reunió a novenas de las
regiones Centro, Norte, Este y Sur en una fase regular zonal que sirvió de
colador para lo mejor del talento emergente. Estrenando formato de competición,
los 14 mejores conjuntos avanzaron a una electrizante fase eliminatoria a
choque único (muerte súbita), donde no había margen para el error. Quienes
sobrevivieron a la presión avanzaron a las rondas de playoffs, hasta desembocar
en unas semifinales y final pactadas al mejor de tres encuentros (3-2).
Un camino de espinas hasta la gran cita
La gran final cruzó a dos escuadras con
trayectorias casi idénticas: el equipo Negro (Black) de la región Sur y el
equipo Naranja (Orange) del Centro. Ambos finalizaron la ronda regular en el
segundo puesto de sus respectivas zonas con marca de 6-4, pero apretaron el
paso en la postemporada tras superar los octavos de final con contundencia,
salir airosos en cuartos y despachar sus series semifinales por la vía de la
escoba.
El conjunto Negro selló su billete a la
serie decisiva mostrando un dominio abrumador sobre el terreno. Sometió al
equipo Rojo del Sur con un nocaut implacable en semifinales, registrando
pizarras de 12-2 y 10-0 para convertirse en el primer clasificado. Por su
parte, la escuadra Naranja no se quedó atrás y selló su pase tras blanquear 7-0
en el primer choque a su rival y resolver un apretado 3-2 en el segundo
encuentro, sorteando los aprietos en los episodios finales de un juego que
amenazaba con extenderse.
La química y el detalle definieron el campeonato
Con dos novenas sumamente niveladas
sobre el papel, la serie final se anticipaba de pronóstico reservado, donde
ejecutar las pequeñas jugadas —correr bien las bases, mover a los corredores y
mantener el temple en el montículo— marcaría la diferencia. El equipo Negro
tiró de química interna, compostura y solvencia a la hora de batear con hombres
en posición anotadora para coronarse campeones por la vía rápida en dos juegos.
En el primer choque del cruce decisivo,
el equipo Negro se impuso con marcador de 5-3, apoyado en una defensa hermética
y un pitcheo oportuno. Para el segundo encuentro, sellaron la barrida con una
victoria 6-2 que desató el festejo en el dugout.
A la hora de producir con el madero, la
ofensiva de los campeones contó con maderos encendidos que respondieron en los
momentos de presión. Sobresalieron las actuaciones de Reyven Guerrero, quien se
fue de 4-3 con una jornada tórrida con el bate, y Breidy Campusano, quien
aportó de 4-3 en turnos clave para mantener el ataque con vida.
Esta cuarta edición de la Amateur
Scouting League dejó en evidencia el crecimiento exponencial de la calidad
técnica y física de sus participantes. Ambas novenas dejaron la piel en el
terreno, demostrando que el futuro del béisbol no solo está asegurado, sino que
viene ganando fuerza desde las academias de desarrollo.




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