San Cristóbal, Por Julio César García. — Un MVP no define a un jugador, ni un mal partido lo convierte en un pésimo atleta. En la cancha se toman decisiones: algunas erradas y otras correctas. Las erradas alimentan el morbo de los mediocres; las acertadas, muchas veces, pasan desapercibidas.
Cuando Jassel Pérez pisó suelo
puertorriqueño tras completar su temporada en la Liga Endesa (ACB) de España
con el Covirán Granada, la desconfianza no tardó en asomarse. Muchos no querían
apostar por sus posibilidades de liderar a los Vaqueros de Bayamón hacia el
título. La mediocridad se instaló como narrativa en las redes sociales
boricuas, orquestada por la ligereza de ciertos comentaristas deportivos.
No bien se enfundó el uniforme de los
Vaqueros, los pájaros de mal augurio cayeron como aves carroñeras. El objetivo
era desestabilizarlo emocionalmente, golpear su autoestima y convencerlo de que
el reto le quedaba grande. Sin embargo, desde el primer silbato, "El Rey
del Pop" los sacó a bailar.
En la fase regular, Pérez respondió con
solidez inmediata al registrar promedios de 21.4 puntos, 4.0 rebotes y 3.3
asistencias por juego en apenas nueve encuentros. Al llegar la Serie Final
frente a los Santeros de Aguada, cargó con el peso ofensivo del equipo a lo
largo de los siete compromisos, promediando 19.6 puntos por partido y firmando
noches estelares de 25 puntos en momentos clave.
Contra los pronósticos, triunfó el
talento. Contra las malas intenciones, prevaleció la convicción de un joven que
reconoce sus raíces y tiene claro su destino. Los datos están plasmados: su
contribución para guiar a Bayamón a su campeonato número 18 en la historia del
BSN quedó escrita en cada posesión. Y como los datos matan el relato, la
discusión central hoy no es por qué no le entregaron el galardón de Jugador Más
Valioso, sino cómo redactarán la historia quienes decidieron negárselo.
El
autor es presidente de la Asociación de Cronistas Deportivos de San Cristóbal
(ACDSC).


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