San Cristóbal, Por Julio César García. - Hoy se abre una página inédita en la historia de San Cristóbal con la llegada del general Eduardo Antonio Escalante Alcántara como jefe policial de la provincia, convirtiéndose en el primer general designado para dirigir la policía en este territorio. La presentación del general a la prensa se realizó en un céntrico restaurante de la ciudad y contó con la presencia del coronel Oscar Mesa de Oleo, recientemente nombrado comandante departamental de San Cristóbal.
El discurso inicial de Escalante Alcántara
no fue una lista fría de promesas, sino un llamado a la empatía, a la cercanía
y a la construcción de confianza entre ciudadanía y cuerpo policial.
Un liderazgo con rostro humano
Escalante no habló de represión ni de
imposiciones. Al contrario, insistió en que “pasaron los tiempos de la
represión” y que la reforma policial ha sentado bases para un nuevo estilo de
gestión. Su visión se centra en la escucha activa, en la respuesta inmediata y
en el contacto directo con la gente. Más que un jefe, se presenta como un
mediador entre las necesidades sociales y la acción institucional.
La juventud como prioridad
En sus palabras, la preocupación por los
jóvenes fue constante. Reconoció que los malos ejemplos sociales y la falta de
orientación están robando estudiantes de las escuelas y liceos. Su propuesta es
clara: trabajar en la prevención, acompañar a la juventud y ofrecer
alternativas que fortalezcan valores y oportunidades. Este enfoque revela que
su gestión no se limitará a patrullajes, sino que buscará sembrar esperanza en
las nuevas generaciones.
El general puso especial énfasis en
“saber cómo se dan las noticias” y en evitar el sensacionalismo. Su apuesta es
por “vender las buenas noticias”, mostrando que la policía también puede ser
fuente de orgullo y tranquilidad. Este giro comunicacional apunta a cambiar la
narrativa: de una institución temida, a una institución cercana y confiable.
Disciplina y firmeza institucional
Aunque su tono es humanizado, Escalante
fue categórico al afirmar que no permitirá que los miembros del orden
quebranten la ley. La disciplina interna será un sello de su gestión,
garantizando que la autoridad se ejerza con respeto y legalidad. Al mismo tiempo,
dejó claro que “no hay espacio para delincuentes”, reafirmando que la paz y la
seguridad son metas irrenunciables.
¿Qué podemos esperar como ciudadanos?
El discurso del general Escalante marca
un rumbo distinto para San Cristóbal:
- Una policía más humana y cercana, que
escucha y responde.
- Una gestión preventiva, con la
juventud en el centro de las prioridades.
- Una comunicación positiva, que buscará
transformar la percepción ciudadana.
- Una institucionalidad firme, con
disciplina y cero tolerancia a la corrupción.
Más que un jefe policial, Escalante que
ha acuñado como eslogan “San Cristóbal somos todos”, se perfila como un
constructor de confianza y paz social, convencido de que la seguridad no se
logra solo con fuerza, sino con empatía, prevención y unidad. San Cristóbal, parece
encaminarse hacia un modelo de convivencia donde la policía y la comunidad
caminarán juntas en un mismo camino.


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