La noche del 30 de junio al 1 de julio de 1520, ocurrió la primera y única derrota de las tropas del conquistador español Hernán Cortés y sus aliados indÃgenas a manos del ejército mexica en México-acontecimiento que se conoce como “La noche triste de Hernán Cortés”; 501 años después ocurre la Triste noche de Jean Alain RodrÃguez ex procurador General de la República Dominicana.
Ver pasar los minutos sin poder dormir, tener encima el cansancio, el estrés, la presión, los recuerdos de hechos recientes, de repente te sientes estremecido por un profundo temor ¿Qué me van a hacer?, apenas en unos dÃas el mundo se ha vuelto en tu contra, miras al pasado y de repente te ves señalando a otros, acusando, buscando falsear hechos, mandando a esconder datos, archivar expedientes, quemar pruebas, proteger a los tuyos sacar a César.
Te recuerdas dando ordenes
para escuchar conversaciones privadas, para poner alertas migratorias, mandando
a chantajear, a despedir a amenazar, te ves al lado del presidente, de los
miembros del comité polÃtico, de los grandes empresarios mafiosos, de los ricos,
de tus amigos, te recuerdas en Casa de Campo, en Cap Cana, en la marina de San Susi,
navegando en tu yate.
Estos segundos que te conducen
de un lado al otro de tu estrecha celda son dagas que te hieren, te desgarran,
te hacen sentir que eres vulnerable, que ya no tienes poder, que estas solo,
que te han abandonado, nada que hacer, esperar el amanecer y ver que dirá tu
abogado, que han podido contar tus contactos en la procuradurÃa que te pueda ayudar,
de repente como un fantasma te asalto el recuerdo de Doña Miriam y ¿por qué lo
hice?, ¡caramba que tonterÃa!, apenas tienes dos minutos en la celda.
Un ruido que te hace reaccionar,
es el policÃa que se ha movido, ¡vaya estas tenso!, no sabes como estar en ese
lugar, solo pasabas algunas veces y con desprecio mirabas a los que estaban en
ese lado, ahora eres tú..y te recuerdas de tu amplia habitación , tu cómoda
cama, el calor de la compañÃa, la suave textura de tu almohada, el baño, la
ducha, el olor de las velas que solÃas encender , ¿qué hago aquÃ?, ¿cómo
estarán los niños?, ¿lloraran?,¿les han contado que me pasa?, No, antes de
salir dà claras instrucciones para que no se enteren, no pueden enterarse ¿y si
alguien se lo dice?.
No, no nadie se lo va a decir, he sido claro, miras hacia todas partes que ahora es solo un espacio de 4x4 metros sin embargo es tan grande este espacio que cabe todo el universo que te mira y te señala, ahora retumban en tu cabeza esas voces que te recibieron al presentarte a la procuradurÃa que gritaban ”A la cárcel Jean Alain, por corrupto y charlatán”, esas voces parecen fantasma que te atrapan el pensamiento y se pasean por esta celda, donde los segundos caen poco a poco como gotas de agua que se pueden tocar con las manos. Ha pasado cinco minutos en la celda ,lugar donde el pueblo espera que pase gran parte de tu vida.


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