San Cristóbal, Por Julio César García. – La llama de la vida se apagó lentamente en el corazón de Mateo Rondón Rijo, tras una enfermedad que lo obligó a dejar su rutina cotidiana. Su existencia se fue diluyendo entre médicos y clínicas, hasta extinguirse aquella flama que iluminó su accionar y su espíritu.
Un hombre
de convicciones firmes
Mateo fue
un político apasionado, de carácter conciliador y lealtad inquebrantable. En el
Partido Revolucionario Dominicano (PRD) alcanzó la presidencia municipal, y
cuando los vientos de la política trajeron nuevas propuestas, se integró al
Partido Revolucionario Moderno (PRM), donde también ocupó la presidencia.
Su cercanía
con las bases del PRM lo llevó a ser electo dos veces consecutivas como regidor
en el municipio de San Cristóbal, consolidando su liderazgo y compromiso con la
comunidad.
De Yuma a San Cristóbal
Originario
del municipio de Yuma, La Altagracia, Mateo llegó a San Cristóbal para trabajar
en La Curacao y posteriormente establecer su oficina de abogados. Aquí formó su
familia, sin olvidar nunca sus raíces. Sus visitas y gestiones en favor de sus
compueblanos fueron constantes, reafirmando su vínculo con la tierra que lo vio
nacer.
En
cumplimiento de su voluntad, sus restos fueron trasladados al cementerio donde
descansan sus padres, acompañado por compañeros del PRM, colegas regidores de
todos los partidos y amigos que llevaron consuelo a sus familiares en Yuma.
El
incorruptible
Mateo
Rondón fue un hombre recto, radical y sin dobleces. Católico militante, cada
domingo asistía fielmente a la misa matutina. Nunca se manchó con dinero ajeno
y defendió su verdad por encima de todo.
Cuando un
compañero enfrentaba problemas judiciales por huelgas o injusticias, era él
quien acudía a los tribunales, ejerciendo su labor sin cobrar un centavo. Su
integridad y valentía le ganaron el respeto de propios y extraños.
Su legado
Las
manifestaciones de cariño y admiración se hicieron presentes en el último
adiós, convertido en un acto de amor hacia un amigo que concluyó su paso físico
por esta tierra, pero cuyo legado permanece.
Aunque
nació en otro lugar, Mateo Rondón Rijo se ganó el derecho de ser recordado como
uno de los grandes hijos de San Cristóbal. Su ejemplo de solidaridad y seriedad
constituye un referente ético y moral para una sociedad necesitada de líderes
auténticos.
Duelo municipal
El
Ayuntamiento de San Cristóbal, mediante resolución de la sala capitular,
declaró tres días de duelo municipal por su fallecimiento. Con esta
declaratoria se reafirma el reconocimiento de sus compañeros y de la sociedad
que lo acogió como hijo.
La vida de
Mateo Rondón Rijo fue un testimonio de rectitud, servicio y compromiso
comunitario. Su memoria se prolongará en el tiempo como símbolo de ética, fe y
solidaridad, valores que hoy más que nunca necesitan ser reivindicados.




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