San Cristóbal, Por Julio César García. - Hay noches en las que el arte deja de ser un simple espectáculo y se convierte en un abrazo apretado entre la gente y sus raíces. Eso fue precisamente lo que se vivió en el Liceo Musical Pablo Claudio durante la celebración del 54.º aniversario del Ballet Folklórico San Cristóbal: un encuentro lleno de calor humano, donde la danza, el recuerdo y la gratitud compartieron el mismo escenario.
Durante la actividad, el director de la agrupación, el profesor Fernando Pérez, tomó el micrófono no para cumplir con un protocolo frío, sino para hablar desde el corazón. Con palabras sencillas y la voz pausada de quien ha entregado su vida entera a la cultura, hizo un recorrido por más de cinco décadas de esfuerzo continuo, agradeciendo a todos los que han caminado junto al ballet y han ayudado a mantener viva esta expresión que tanto nos identifica como sancristobalenses.
54 años entregados al arte y a la gente
Ver pasar 54 años se dice fácil, pero el
profesor Pérez recordó lo que realmente significan: toda una vida. Una
trayectoria que ha visto pasar la infancia, la juventud y la madurez de
muchísimos muchachos del pueblo que encontraron en la danza una forma de
crecer, de superarse y de aportar a su comunidad.
"Ver a esos jóvenes brillar, crecer
y salir adelante a través de la cultura es la satisfacción más grande que uno
se lleva. Sembrar identidad en la gente produce frutos que no se mueren con el
tiempo", expresó el profesor durante su alocución.
En su mensaje, Fernando Pérez tuvo
palabras de profundo afecto para los fundadores, como Santiago Arroyo Maldonado
y Leticia Guzmán. Recordó con emoción aquellos primeros pasos cuando la
agrupación arrancó prácticamente "con una mano delante y otra detrás",
movida únicamente por el deseo sincero de hacer arte con lo propio.
Asimismo, hizo justicia a la historia al
reconocer la mano amiga que recibieron en momentos difíciles. Agradeció el
respaldo que en los años 70 brindaron el Ingenio CAEI y las Empresas CORDE,
cuando facilitaban telas, trajes y recursos para que los bailadores pudieran
vestirse con dignidad y representar al país. De igual forma, resaltó la
sensibilidad del ingeniero José Román García, quien abrió puertas en su momento
para acoger y dar carácter oficial al folclore de nuestra provincia.

Imagen propiedad de Victor Garces
Un momento que nos llegó al corazón
Si hubo un instante que conmovió a todos
los presentes, fue el acto de reconocimiento a hombres y mujeres que han dejado
el alma por el desarrollo del folclore local y nacional.
El público puesto de pie tributó un
aplauso cerrado y lleno de respeto durante el homenaje póstumo a César Augusto
Báez Cuello y a la recordada Claudia Figuereo Peguero. Claudia, esa inolvidable
joven nativa de Nigua que llegó a consagrarse como primera bailarina del
folclore nacional, fue recordada por sus familiares y por toda la sala con un
cariño inmenso, demostrando que cuando alguien se entrega al arte de su pueblo,
nunca se olvida.
Fiesta y cierre por todo lo alto
La parte formal dio paso a la alegría
pura de la danza. El elenco actual del ballet llenó el escenario de colores,
ritmos de la tierra y esa energía contagiosa que caracteriza a nuestra cultura.
Entre risas, abrazos y aplausos de familiares, amigos y vecinos que abarrotaron
el lugar, la jornada concluyó con el orgullo de sabernos parte de una misma
historia.
Al apagar las luces del escenario, el
Ballet Folklórico San Cristóbal no solo cerró una fiesta de aniversario; dejó
reafirmado su compromiso de seguir formando a las nuevas generaciones y de
mantener encendida, con trabajo humilde y la frente en alto, una tradición que
lleva 54 años siendo la voz y el alma de San Cristóbal.





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