Santo Domingo, Por Julio César GarcÃa. - La mañana del sábado, en la Sala Amelia Francasci, durante la vigésimo séptima Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2025, se vivió un acto de compañerismo y complicidad. La presentación de El Tirano del Prado, misma que convocó a un público numeroso y atento, que llenó el espacio con entusiasmo y respeto.
Marcial Báez abrió el encuentro con una intervención marcada por la sensibilidad y el rigor histórico. Su cuidado al contextualizar la obra fue evidente: no solo introdujo el libro, sino que ofreció un marco ético para su lectura, reconociendo el peso de la memoria y la necesidad de revisitar figuras complejas como la de Pedro Santana.
La
conducción del evento estuvo a cargo de Denni Madé, quien realizó un trabajo
impecable. Su manejo del tiempo, la palabra y el ambiente permitió que cada
intervención fluyera con naturalidad. Con calidez y precisión, sostuvo el hilo
de la conversación y dio espacio a las voces presentes, logrando una atmósfera
de escucha activa y reflexión.
Julio César GarcÃa ofreció algunos detalles sobre los personajes históricos y ficticios que habitan la novela. Destacó que en este libro aparecen aspectos poco conocidos de la vida de Pedro Santana, como la existencia de su hermano gemelo Ramón, los orÃgenes familiares, la travesÃa de la familia desde Hincha (HaitÃ) hasta Gurabo (Santiago) su paso hasta Hato Mayor y su residencia en El Seibo, y la figura de un Duarte juvenil en contacto con personajes de San Cristóbal. GarcÃa subrayó cómo la obra reconstruye vÃnculos y silencios de la historia oficial, invitando al público a leerla como una herramienta de comprensión crÃtica.
Finalmente,
Leonel MartÃnez, autor de El Tirano del Prado, compartió con generosidad los
hilos que tejen su narrativa, habló a los jóvenes lleno de emoción, su
intervención cerró el evento con una nota de afecto y reivindicación.
El público respondió con entusiasmo y profundamente atento, este coloquio se convirtió en un espacio de pensamiento, memoria y diálogo. “Fue una experiencia que nos hizo pensar, sentir y recordar”, comentó uno de los asistentes al salir.
El Tirano del Prado no solo se presentó: se sembró. Y en esa siembra, se tejió una red de afectos y memorias que siguen resonando en quienes estuvieron allÃ.

.jpeg)




0 Comentarios