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La casa completa tiene grietas, ¿Progreso minero o supervivencia hídrica?


San Cristóbal, Por Julio César García. -
 En las montañas del Suroeste dominicano, el silencio no es ausencia de sonido, sino el murmullo constante de las cabeceras de cuenca que alimentan la vida. Allí, donde la geografía se vuelve empinada y el agua es el único patrimonio seguro, se libra hoy una batalla de conceptos técnicos que definirá el mapa del mañana. La Academia de Ciencias y la UASD han presentado una postura firme: el territorio no se puede evaluar a pedazos.

La fragilidad de un gigante sediento

La región vive bajo un estrés hídrico estructural. No es solo un dato estadístico; es la realidad de agricultores y familias que dependen de la Presa de Sabaneta y del sistema del Yaque del Sur.

El informe técnico advierte que el Suroeste posee una "geología sulfurada", un término que en lenguaje llano significa que remover esas rocas para extraer metales podría liberar ácidos que contaminarían el agua de forma irreversible.

Ante este escenario, un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) individual se queda corto. Es como intentar medir el impacto de una gota de tinta en un vaso de agua, ignorando que hay cien gotas más esperando caer en el mismo lugar.

La Evaluación Ambiental Estratégica: La brújula que falta

El documento propone una solución científica y sensata: la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE). Mientras el EIA tradicional pregunta cómo mitigar los daños de una mina específica, la EAE se hace la pregunta más importante y humana de todas: ¿Es este tipo de proyectos compatible con la vida en este territorio?

Visión de conjunto: La EAE no mira una concesión aislada, sino la suma de todas las licencias mineras que pretenden operar en la zona.

Prioridad hídrica: Establece con claridad qué zonas, por su importancia para el agua y la comida, deben ser intocables.

Alternativas reales: Compara el modelo extractivo con otros caminos de desarrollo, como el turismo de naturaleza y la restauración ecológica.

Un compromiso con la verdad y el futuro

Ignorar la EAE para centrarse solo en expedientes individuales es, según los expertos, un "engaño institucional". El agua no entiende de polígonos mineros ni de trámites burocráticos; las cuencas son sistemas integrados donde lo que sucede en la cima afecta inevitablemente al valle.

La resistencia de las comunidades y el movimiento ambiental no es un rechazo a la técnica, sino una exigencia de más ciencia y más responsabilidad pública. No se trata de un "no" por capricho, sino de un "esperen" por prudencia. La defensa del agua y la agricultura del Suroeste no es extremismo; es, en última instancia, un acto de responsabilidad nacional para proteger el patrimonio de todos los dominicanos.

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