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Las ligas masters-veteranos, Refugios de vida en la madurez


San Cristóbal, Por Julio César García. –
El ciclo de la vida inexorablemente es condenatorio, a medida que avanza el reloj sobre nosotros las actividades ordinarias parecen hazañas difíciles de lograr, en medio de la cotidianidad vamos buscando espacios y refugios donde con nuestros pares podamos volver a vivir aquello que un día llenó nuestra existencia de gratos momentos.

Es así como iniciamos las ligas de veteranos, masters, los clubes de dominó, los grupos de amigas de bordado y tejido, los juntes para jugar bingo y otras actividades que sólo pueden ser entendidas por quienes ya sentimos el peso de los años y el corto trayecto que nos queda por vivir.

Gracias a ese volver a jugar, a divertirnos a pensar que corremos, que bateamos, que aparamos, que regateamos y hacemos goles “casi” como antes se puede entender este paso de los años que nos sitúa entre la adultez y la ancianidad, ya no somos los jóvenes que creemos ser, pero aún no somos los ancianos que ese espejo se obstina en decirnos que somos.

Pensar que podemos ganar esta batalla al tiempo es en muchos casos motivo de burlas de aquellos que no han entendido que en algún momento si sus vidas les sonríen y les dura, van a llegar a este momento y trataran de abrazar con todas sus fuerzas esta pequeña esperanza de pensarnos activos y útiles para lo que se presente.

La vida se acorta en ciclos, y cuando llega el momento de abrazar las ligas de veteranos, los clubes de juego, los grupos de amigas y las reuniones que nos devuelven la risa, entendemos que no son simples actividades, son la manera de prolongar la esperanza, de seguir sintiéndonos parte de la historia que aún escribimos juntos.

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