
Fuente: el economista
Santo Domingo, Por Julio césar García. - El spam telefónico se ha convertido en
una de las principales molestias para los ciudadanos en todo el mundo. Aunque
existen regulaciones que buscan limitar estas prácticas, la realidad es que
millones de usuarios siguen recibiendo llamadas no deseadas cada mes.
Un reciente artículo publicado por El
Economista en España advierte sobre un error que la mayoría de las personas
comete: rechazar las llamadas spam. Según el medio, cada vez que un usuario
rechaza una llamada, confirma que su número está activo, lo que provoca que los
intentos se multipliquen.
Una problemática que también afecta a
Latinoamérica
En países de la región como México,
Colombia, Argentina o República Dominicana, los usuarios reportan un incremento
constante de llamadas comerciales y fraudulentas. El patrón es similar: bases
de datos que circulan entre empresas y sistemas automáticos que prueban números
para verificar su validez.
La situación se agrava porque muchas
veces los usuarios interactúan con estas llamadas —ya sea contestando,
devolviendo la llamada o presionando botones dentro de la conversación—, lo que
alimenta los algoritmos que gestionan el spam y convierte al número en un
objetivo prioritario.
Medidas de protección recomendadas
Inspiradas en las recomendaciones de El
Economista, estas acciones pueden ayudar a reducir el impacto del spam
telefónico en Latinoamérica:
- Registro en listas de exclusión
publicitaria: varios países cuentan con mecanismos similares a la Lista
Robinson española, donde los usuarios pueden inscribirse para evitar que sus
datos sean utilizados con fines comerciales.
- Bloqueadores integrados en los
dispositivos:
- En iPhone: Ajustes → Teléfono → Silenciar llamadas
desconocidas.
- En Android: Teléfono → Menú → Ajustes → ID de llamada y
spam →
Filtrar llamadas spam.
- Aplicaciones especializadas:
herramientas como Truecaller, Nomorobo o RoboKiller permiten identificar y
bloquear números sospechosos antes de contestar.
- No interactuar nunca: la regla de oro
es no contestar llamadas de desconocidos, no devolverlas y no pulsar opciones
dentro de la llamada.
La clave: inacción inteligente
La mejor defensa contra el spam
telefónico es no confirmar la actividad del número. Dejar sonar en vacío las
llamadas sospechosas y reforzar las barreras tecnológicas es la estrategia más
efectiva para frenar este ciclo.
Este artículo se basa en la publicación
original de El Economista titulada “El error que todos cometemos con las
llamadas spam: cada vez que rechazas una confirmas que tu número está activo,
entonces se multiplican” (enero 2026), adaptado al contexto latinoamericano.

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