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Crónicas del futbol Dominicano 1967: La Selección olvidada

UNA NOTA PARA RECORDAR A AQUELLOS DE LOS QUE NOS HEMOS OLVIDADO.


Por Manuel Sosa. -
Corría el año 1953, cuando dos visionarios, don Isidoro Cruz García, dominicano, y don Julio Antoñanzas, español, fundan la Federación Dominicana de Fútbol (FEDOFUTBOL), pensando que el fútbol dominicano, que hasta ese momento se jugaba cuando los equipos que existían para la época decidían hacer un partido o hacer series de juegos entre ellos, tenía que entrar en el fútbol internacional.

Para 1958, bajo la presidencia de don Julio Gámez, y siempre con la orientación de los señores mencionados como fundadores, la FEDOFUTBOL fue reconocida por la FIFA y, en 1964, es incluida en el organismo regional, la CONCACAF.

A partir de ese año 1964, se comienza a organizar en la República Dominicana, el torneo nacional de fútbol de Primera División.

Pero el gran hito en el fútbol dominicano ocurre cuando en 1967, una selección de fútbol de la República Dominicana compite, por primera vez, en unas eliminatorias internacionales, buscando un puesto en el Torneo de Fútbol de los Juegos Olímpicos México 1968. 


Aquella primera selección fue organizada y dirigida por don Fortunato Quispe Mendoza, boliviano, quien con solo dos años residiendo en el país, emprendió la tarea de juntar una selección de fútbol nacional para competir internacionalmente.  Esa selección contó con el total apoyo de la Dirección General de Deportes (así se llamaba en esa época) en la persona de su director don Horacio Veras (Horacito).


Los jugadores que integraron esa selección fueron: Vinicio Moya, Cristian Moya, Danilo Been, José Pichardo, Rafael Popa, Oscar Peña, Elías Dhimes, Juan Medrano, Roberto Best, Gilberto Suriel, Felipe González, Pastor Octavio Basilio (Apóstol), todos dominicanos, y los españoles Joaquín Lomba, Rubén González, José Antonio Múgica y Valentín Souza.


Con sus sueños a cuestas, en el mes de abril de 1967, salieron al campo de juego del Estadio Quisqueya, de Santo Domingo, y el Silvio Cator, de Puerto Príncipe, en partidos de ida y vuelta, aquel grupo de jugadores que se convirtieron en los pioneros de lo que es el fútbol dominicano de hoy día.  Con un fútbol artesanal que arrastraba la falta de entrenamiento y muchos defectos técnicos, pero con un gran corazón, se enfrentaron al grande de la zona del Caribe en esos años, Haití.


Cayeron goleados en el Quisqueya, 0-8, y también en el Silvio Cator, 6-0 pero dejaron sembrada la semilla de lo que sería la Selección Dominicana de Fútbol, hoy llamada Sedofutbol, que continuó compitiendo a través de los años en competencias Centroamericanas y del Caribe, eliminatorias mundialistas, preolímpicas y las más modernas y recientes Copa Oro y Liga de Naciones.  Y qué decir de la clasificación al Mundial U20 de la FIFA.

Algunos que lean esto dirán que estoy trayendo cosas por los pelos o que una cosa no tiene que ver con la otra, a esos yo les diría que si, que tiene que ver porque las cosas tienen un desarrollo encadenado a través de la historia y que, como la vida, todo es consecuencia de lo que se hizo antes.

Así que vaya esta nota para recordar a aquellos que forjaron la base del fútbol dominicano de hoy;  a los extranjeros, especialmente españoles que aportaron mucho; a los que entregaron su tiempo por algo que les gustaba hacer aunque no tuvieran una recompensa; a muchos que ponían dinero de sus bolsillos para mantener a sus equipos; a los dirigentes, a los jugadores que, a veces, hasta cortaban la grama y pintaban el campo, antes de los partidos; a los árbitros que prácticamente gratis, aguantaban de todo sin nadie que los defendiera; a los que hacían de entrenadores y jugadores al mismo tiempo; a los fanáticos que llenaban los autobuses de la UASD y de la UCAMAIMA y que llenaban sentados en el suelo o parados o subidos en los árboles, los campos del país; a los sacerdotes de los colegios católicos que inculcaron a los muchachos la pasión por el fútbol y a los del Reformatorio para menores, de San Cristóbal, a los de la Escuela Hogar de Haina, a los del Cuerpo de Paz en Hato Mayor; a las universidades, instituciones estas que fueron cuna de una gran camada de futbolistas en esa época.

Y, por último, por favor, a los seguidores del fútbol que lean esta nota, difúndanla, muéstrenla a sus hijos, a sus alumnos, a los más jóvenes y explíquenles que el fútbol dominicano no comenzó en el 2015.  Que nuestro fútbol tiene historia, aunque no esté escrita.

Manuel Sosa, 21 de junio de 2023.

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