Bajo un mensaje cargado de humanidad y sencillez, la vicepresidenta de la República compartió su visión sobre el servicio público, recordando que detrás de cada estadística y decisión de Estado, hay historias de familias que buscan esperanza.
Santo Domingo, Por Julio César García. – El auditorio de la universidad nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) fue el escenario donde la JCI dominicana congregó a figuras clave del Estado para reflexionar sobre un desafío impostergable: "Liderar en tiempos de incertidumbre mundial". El evento, que inició con un panel de alto nivel, sirvió de antesala para una emotiva y profunda conferencia de la vicepresidenta Raquel Peña.
Un diálogo sobre el compromiso nacional
La primera parte del encuentro estuvo
marcada por un intercambio dinámico moderado por Adolfo Pérez, quien condujo la
conversación entre panelistas que representan distintas aristas del desarrollo
dominicano: el Doctor Daniel Rivera, senador por Santiago; Andrés Lama, senador
por Bahoruco; y Mayra Jiménez, directora de Supérate. Juntos analizaron cómo la
gestión pública ha debido adaptarse a un entorno global volátil para seguir
dando respuestas a la gente.
Tras el panel, Adolfo Pérez realizó una
magistral introducción de la vicepresidenta, preparando el terreno para una
conferencia que, más que político, resultó ser una reflexión humana sobre el
peso de la responsabilidad.
Gobernar en la incertidumbre: El factor humano
Con la serenidad que le caracteriza,
Peña rememoró los días inciertos de agosto de 2020. Al asumir el cargo en plena
pandemia, describió cómo el miedo y la parálisis global no se enfrentaron solo
con decretos, sino con la conciencia de proteger la vida.
"Las grandes crisis terminan
llegando a la vida cotidiana de las personas", reflexionó, recordando una
carta de una madre santiaguera que le pedía, simplemente, que la República
Dominicana siguiera siendo un lugar donde valiera la pena vivir. Ese anhelo de
dignidad, según Peña, ha sido la brújula para enfrentar desafíos como la
inflación internacional, priorizando siempre a los más vulnerables.
Ese sentimiento ha sido el motor para
combatir la inflación y reducir la pobreza monetaria del 25% al 17%, enfocando
los recursos en quienes más lo necesitan.
El desafío de la conexión real
La vicepresidenta hizo un paréntesis
para reflexionar sobre el "ruido" de la era digital. Lamentó cómo las
pantallas a veces nos roban la oportunidad de conectar con el otro, instando a
los jóvenes líderes a recuperar el diálogo frente a frente y la autorreflexión.
Ética y legado: Hacer lo correcto
siempre
Para Peña, el liderazgo se define en la
privacidad: "Hacer lo correcto incluso cuando nadie nos ve". Instó a
los presentes a tomar decisiones pensando no en el aplauso inmediato, sino en
el bienestar de las próximas generaciones, subrayando que el poder es una
oportunidad transitoria para servir con integridad.
El equilibrio de una vida dedicada al servicio
Al concluir, en un intercambio cercano
con el público, Raquel Peña compartió que su mayor ancla es la familia. Entre
risas y anécdotas, confesó que la disciplina es lo que le permite cumplir con
el Estado sin dejar de ser la mujer y madre que sus raíces le enseñaron a ser.
Con un mensaje de unidad y esperanza,
Peña se despidió reafirmando que el éxito de una nación no reside en el poder,
sino en la capacidad de su gente para construir, con ética y amor, un futuro
colectivo donde nadie se quede atrás.





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