Subscribe Us

Escuchar las bases: La advertencia racional de Guido Gómez Mazara al PRM


San Cristóbal, Por Julio César García. -
Las declaraciones de Guido Gómez Mazara muestran ese panorama de tensión clásica que se suscita entre la realpolitik (la búsqueda de estabilidad mediante acuerdos cupulares) y la democracia de bases (el voto directo de la militancia).

El debate sobre el método de elección interna en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) trasciende las simples aspiraciones individuales o sectoriales; se sitúa en el núcleo vivo de la legitimidad democrática y la salud institucional del sistema de partidos en la República Dominicana.

En el ajedrez político contemporáneo, los partidos en el poder suelen verse tentados por la búsqueda de una estabilidad monolítica. Bajo la premisa de resguardar la "unidad" y evitar las siempre complejas fricciones de los procesos internos, se estructuran comisiones de consenso, pactos de cúpula y asambleas cerradas. Sin embargo, cuando esta tendencia desplaza al sufragio universal de la militancia, el remedio puede resultar más costoso que la enfermedad. Es precisamente en este punto de inflexión donde los recientes planteamientos del doctor Guido Gómez Mazara cobran una racionalidad analítica que el partido oficialista no debería desestimar.

El Consenso como Excepción, la Democracia como Regla

A través de una comunicación formal dirigida a la alta dirigencia del partido, Gómez Mazara ha puesto el dedo sobre la llaga de una contradicción fundamental. Recordando el espíritu del encuentro celebrado en Jarabacoa en septiembre de 2025, el dirigente subraya una máxima de la teoría política: el consenso es una herramienta de armonización excepcional, jamás un sustituto permanente del voto directo. Convertir el acuerdo de cúpulas en la norma predominante corre el riesgo de desvirtuar la esencia participativa de la organización.

La advertencia sobre la denominada "Comisión de Consenso" es nítida. Lo que en el papel nace como una "sana intención" para mitigar conflictos, en la práctica institucionalizada puede transformarse en un filtro burocrático que asfixia la competencia legítima. Cuando los espacios de poder se preestablecen y se distribuyen en despachos cerrados, se confisca el derecho soberano de las bases a elegir libremente a sus representantes. La racionalidad de este argumento es matemática: a menor participación, menor legitimidad interna; y a menor legitimidad interna, mayor vulnerabilidad electoral hacia el exterior.

La insistencia en impulsar pactos internos revela, en última instancia, una preocupante falta de confianza en la propia conexión con la militancia. Asegurar cuotas de poder cupulares es el síntoma inequívoco de la duda frente al apoyo mayoritario y genuino de las bases.

 

El Espejo de la Historia y el Fantasma de la Abstención

El argumento histórico planteado por Gómez Mazara es, quizás, el de mayor peso para una organización que se autodefine como moderna. El PRM no surgió por generación espontánea, sino como una respuesta directa y categórica al desgaste democrático, el caudillismo y el secuestro institucional de las estructuras de partidos tradicionales del pasado. El capital político fundacional del PRM se cimentó sobre la promesa implícita de ser un vehículo de participación ciudadana y diferenciación ética.

Adoptar métodos cerrados o delegar las grandes decisiones en estructuras minoritarias representa un peligroso retroceso identitario. El electorado dominicano ha dado muestras claras de madurez y de un nivel de exigencia cada vez más riguroso.

Gómez Mazara vincula de forma certera los altos niveles de abstención registrados en los recientes procesos electorales con un desencanto ciudadano generalizado hacia las cúpulas partidarias. Cuando la ciudadanía percibe que las organizaciones políticas funcionan como corporaciones de intereses cerrados, la respuesta natural es el repliegue y la indiferencia en las urnas.

Hacia un Partido Inclusivo y Sostenible

El llamado del dirigente no se limita a la crítica procedimental; propone una visión de reestructuración y apertura. Exigir una representación equitativa que abarque de manera real a las provincias, a los municipios y a la diáspora, así como abrir compuertas genuinas para la juventud y las mujeres, es dotar al partido de una musculatura social renovada. Un partido en el gobierno necesita cuadros formados no solo para la retórica electoral, sino para la eficiencia en la gestión pública, lo cual solo se logra mediante la formación ideológica continua de una base motivada y respetada.

En conclusión, escuchar la postura de Guido Gómez Mazara no implica ceder ante una corriente disidente por mera complacencia táctica; implica blindar el futuro del propio PRM.

La historia política dominicana es implacable con las organizaciones que olvidan sus principios fundacionales y confunden el control burocrático con el arraigo popular.

La única vía legítima y sostenible para mantener la coherencia y el vigor es permitir que las bases se expresen, compitan y decidan de manera directa. Ignorar esta advertencia racional podría pavimentar el camino hacia una desconexión orgánica con la sociedad, cuyo costo político, tarde o temprano, el electorado se encargará de facturar.

Publicar un comentario

0 Comentarios