San Cristóbal, Por Julio César GarcÃa. - Hay artistas que miden su éxito en aplausos, pero Rodolfo Well lo mide en pasos y en legados. En una reciente y emotiva edición del programa "Entre Libros, Cultura y Tú" —conducido por Denny Madé y Julio César GarcÃa a través de MagisFM—, el maestro Well desnudó su alma de músico, revelando que detrás de los grandes arreglos del merengue, hay una historia de sacrificio y una mano siempre extendida hacia el nuevo talento.
De las caminatas sin almuerzo a los
grandes escenarios
La humanidad de Rodolfo se forjó en la
precariedad y la determinación. Con apenas 15 años, tras un festival de la voz
donde no obtuvo el lugar deseado, se hizo una promesa: "Tengo que llegar
más lejos que todos los que están ahÃ". Esa meta lo llevó a caminar
diariamente desde Cambita hasta el Reformatorio de San Cristóbal para estudiar
música, muchas veces llegando a las cuatro de la tarde sin haber probado
bocado.
Esa misma disciplina lo llevó a ser el
"arquitecto silencioso" de éxitos mundiales. Durante 14 años junto a
Eddy Herrera, fue quien dio forma a los "mambos" y las lÃneas de
trompeta que el mundo baila en temas como "El Vicio" y
"Ajena". Aunque admite con humildad que a veces el músico
"regala su talento" sin recibir todo el crédito, su satisfacción
reside en la obra terminada.
El Maestro que se ve en sus alumnos
Hoy, la mayor anécdota de Rodolfo no
ocurre en una tarima internacional, sino en las calles de San Cristóbal.
Durante la entrevista, se relató con emoción cómo en la zona de La Colonia se
escucha a un joven ensayando el saxofón con una maestrÃa que sorprende a los
transeúntes. Al indagar, el joven responde con orgullo: "Yo estudio en
Cambita con Rodolfo".
Para Well, ver a sus alumnos de zonas
rurales llegar a tocar en su propia orquesta profesional o participar en Premios
al arte y la cultura es su "mejor paga". Su disposición para
colaborar con el nuevo talento es absoluta; no solo les enseña notas, les
enseña a ser hombres y mujeres de bien. "Usted se metió a músico y usted
va a ser músico", les dice, combinando la exigencia técnica con una
ternura paternal que busca rescatar a jóvenes a través de la disciplina del
arte.
Un defensor de lo nuestro
Con la misma pasión con la que defiende a sus alumnos, defiende el merengue. Ante quienes dicen que el ritmo ha muerto, Rodolfo rÃe con la experiencia de quien ha recorrido medio planeta. Para él, el merengue es un árbol que sigue dando frutos, y él se encarga de que las nuevas ramas crezcan fuertes, ya sea adaptando clásicos como "Bámbara" para las nuevas generaciones o motivando a sus alumnos a aprovechar las becas de instituciones como Berklee.
Rodolfo Well no es solo un trompetista
de élite; es el vecino que camina San Cristóbal buscando talentos ocultos en
los liceos, el amigo que no olvida de dónde vino y el maestro que sabe que la
música, más que un sonido, es una herramienta para cambiar vidas.

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