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El juicio que enfrenta a Meta por la adicción juvenil a las redes sociales


Los ángeles, Estados Unidos de América. -
La adicción infantil y juvenil a las redes sociales ha llegado a los tribunales de Estados Unidos. A finales de enero comenzó en Los Ángeles uno de los primeros juicios de este año, con el caso de Kaley G. M., una joven de 20 años que asegura haber sufrido graves consecuencias por el uso de plataformas como Instagram desde los nueve años. Su familia y abogados sostienen que las aplicaciones están diseñadas para generar dependencia, más allá del contenido que circula en ellas.

Zuckerberg ante la Corte

El proceso ha cobrado gran relevancia porque incluye la declaración de Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta y creador de Facebook. Aunque ya había comparecido ante el Congreso y el Senado, es la primera vez que lo hace en un tribunal. Frente a padres que perdieron a sus hijos por problemas derivados de la adicción digital, Zuckerberg defendió que la empresa nunca ha permitido oficialmente el acceso a menores de 13 años y responsabilizó a los usuarios que falsean su edad.

El empresario negó que Meta busque lucrarse con adolescentes y aseguró que gran parte de sus ganancias se destinan a obras benéficas y a la investigación científica. Sin embargo, el abogado de la demandante, Mark Lanier, le recordó correos internos donde se fijaban objetivos para aumentar el tiempo de uso de la plataforma.


Testimonios y tensiones

La sala estuvo marcada por la presencia de Kaley, quien sufre ansiedad social y agorafobia, y por las manifestaciones de padres que reclaman justicia. La jueza Carolyn B. Kuhl incluso ordenó retirar gafas inteligentes de Meta para proteger la identidad del jurado.

Días antes, Adam Mosseri, responsable de Instagram, también declaró. Reconoció que la red puede generar “uso problemático”, aunque rechazó que se pueda hablar de adicción. El abogado Lanier le recordó que su clienta llegó a pasar hasta 16 horas diarias en la aplicación.

El trasfondo del caso

Kaley comenzó a usar YouTube a los seis años, Instagram a los nueve, TikTok a los diez y Snapchat a los once. Su madre asegura que la adicción cambió su cerebro y le provocó ansiedad, depresión y dismorfia corporal. Los abogados argumentan que las plataformas están diseñadas con algoritmos, filtros y reproducción automática que actúan como un “golpe químico” en el cerebro, generando dependencia y afectando la salud mental.

Lo que está en juego

Este juicio es apenas el inicio de más de 1.500 demandas previstas contra gigantes tecnológicos como Meta y Google. La cuestión central es si las redes sociales pueden ser consideradas responsables judicialmente por los problemas de salud mental de los menores. De demostrarse, las compañías enfrentarían sanciones millonarias y un precedente histórico en la regulación digital.

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